lunes, 7 de mayo de 2012

El lado Oscuro de India


Muchas veces me dio la sensación de que la india estaba perdiendo su espiritualidad, si es que alguna vez la tuvo. Verdad es que la gente es afable, respetuosa, encantadora, cercana y muy familiar, pero bajo esa falsa apariencia de exagerada cortesía, casi siempre, se esconde una devoción aun mucho mayor por el dinero. En efecto, por encima de shivas, hanuman y demás dioses indios, reina la corrupta rupia. La codicia y la fiebre por poseer estos mugrientos billetes no tiene límites. Todo el país se ha convertido en un inmenso mercadillo que va desde las sedas mas lujosamente enhebradas, hasta los vendedores de chay y cacahuetes de las estaciones de tren. Todo ello al grito de Allo! Allo! Yes Sir?. No digamos ya los Sadhus o Babas, venerados también por su austera existencia y su mística sabiduría; el 95% no hacen otra cosa que tenderte la mano para pedir dinero. Es verdaderamente, triste.




Unido a ello, nos encontramos un parque temático, que poco tiene que ofrecer una vez ha sido degustada su atracción principal, es decir, el todo. Porque este "todo", se repite por doquier, conformando una realidad que termina por agobiar y cansar. Templos, callejuelas con encanto, divertidos monos, bazares multicolores cuajados de textiles, especias y bisuterías, niños y viejecitas entrañables y sonrientes, comida a bajo precio..todo a bajo precio.., si, de acuerdo, pero la oferta es escasa, y exceptuando ciertos matices, como decía, es repetitiva. Si a todo ello le añadimos la terrible contaminación, que llega hasta ahogar en algunas ciudades, el insoportable trafico, tanto por el ruido de los infernales cláxones que nunca cesan de pitar, como por el toxico y mareante bullicio que genera, y la pesadilla que suponen los eternos desplazamientos en trenes y autobuses abarrotados y sucios (alrededor de 216 horas acumulan mis maltrechos huesos en estos medios de transporte), así como las largas esperas en las estaciones, la India, deja pronto de ser un paraíso, para convertirse en un infierno. Y digo esto, sin contar con los contratiempos, las mas que probables diarreas, los mosquitos, los malos olores, la basura callejera y, como no, la presencia de aquellos que intentan sacarte los cuartos o sencillamente la de aquellos pesados que buscan conversación, seguramente por mero aburrimiento, y son incapaces de ver un blanco sin cerrar la boca. Todo ello, claro, empeora si uno viaja de mochilero y con un presupuesto ajustado, que es a mi modo de ver, la manera mas autentica de experimentar este lugar.



Vodafone también hace de las suyas por aqui. Conviértete en un autentico gilipollas, sé un "Chico BlackBerry"


Por otra parte, la cultura emergente es no sólo cutre, sino patética, y una copia sin filtros del capitalismo corporativo occidental. Basta con encender la televisión para sufrir el bombardeo constante e implacable de anuncios consumistas, películas Made in Bollywood sencillamente lamentables, canciones de moda infumables o multitud  de engreídos y endiosados gurús de pacotilla, soltando estúpidas charlas que las multitudes siguen enfervorizadas en templos o pabellones. Además, parece haber 4 o 5 modelos y pseudoactores elegidos al dedillo, que aparecen en la pequeña pantalla copando protagonismo una y otra vez, anuncio si, anuncio también. Una especie de dioses medianamente guap@s y con cuerpos esculturales, creados de la nada, con objeto de mantener a la ingente masa en la inopia y con la baba colgando.




No es difícil de imaginar el daño que toda esta marea está infligiendo a la vieja india, consolidando la nueva, capitalista y superficial realidad que va tomando forma en una sociedad con profundos problemas y crecientes desigualdades. Además, cuando uno ve la realidad a pie de calle, se pregunta que porcentaje de la población india sera capaz de llevar el tren de vida que vomitan los MassMedia a todas horas. Un utópico tren de vida. Deben de ser del orden de un 1%, currantes a sueldo en las grandes compañías, que vivirán ahogados en un mar de letras en los barrios medianamente ricos de Mumbai. El resto, se contentan con tener un Nokia con la memoria cargada de extenuantes canciones, con las cuales van atronando por todas partes a todo volumen, y los mas afortunados, con una moto Honda Hero o Royal Enfield, con la cual recorren kilómetros de calle sorteando Rickshaws, perros famélicos y turistas despistados como monigotes.


John Abraham, el nuevo y denteroso sex symbol e ídolo de masas. Otro vendido que nos encontramos hasta en la sopa...


Dicho esto, la India esta bien, es divertida, entretenida, curiosa, siempre que se tome con moderación y con mucha paciencia. De lo contrario abstenerse, porque termina agotando. Estamos ante un país emergente que se consume como la marabunta a una velocidad atroz, y una víctima más del desarrollismo corporativo y desigual. Otra cosa, si buscáis naturaleza virgen, buenas playas y cielos limpios y despejados, tampoco tendreis demasiada suerte, a no ser que os perdáis en el desierto de Rajasthan y os licuéis como un polo, o decidáis marchar al norte, muy cerquita de las montañas. Lo único que veréis, en su defecto, son cielos grisáceos y árboles mortecinos con las hojas cubiertas de polvo.

1 comentario:

  1. Qué interesante. La verdad es que la India no se encuentra entre mis preferencias turísticas. Un saludo.

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