domingo, 6 de mayo de 2012

Indian Railways


Aun recuerdo las palabras de Steve cuando le pregunte acerca de la comodidad de viajar en tren en la India.  "You,ll see...", me respondió sarcasticamente, al tiempo que improvisaba una mueca de mofa mirándome con sorna. Efectivamente, mas de 4000 kilómetros de vía férrea después, un servidor pudo experimentar lo que supone viajar en tren en este país, y puedo afirmar que a cualquiera que se marche de aquí sin haber degustado previamente las  inolvidables características de la Indian Railways Company, no puede considerársele el haber vivido o viajado en India.


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En primer lugar, las estaciones son un completo caos y merecen mención aparte. Solo en una estación de la India puedes ver motos circulando a toda velocidad por el anden, vacas cruzando las vías, perros vagabundos, mercaderes vendiendo fruta a grito pelado, ratas comiendo verdura podrida en carros abandonados y oscuros cucarachones correteando por todas partes, (Aquí las llaman "Pata"). Todo esto, sin contar con la cantidad de gente tirada por los suelos a todas horas, verdaderos campamentos humanos improvisados con ayuda de una tela y cuatro maletas, en cualquier rincón. Dejando a un lado estas inolvidables particularidades, la puntualidad y el orden en la llegada de trenes están fuera de toda duda. Ellos mismos están orgullosos del funcionamiento de sus sistemas, a pesar de estar atronando constantemente consignas y avisos por los altavoces de las mas de 7000 estaciones que existen desperdigadas por los 65000 kilómetros de vía férrea que fragmentan la geografía del país. No debe de ser fácil organizar el medio de transporte mas concurrido de India, en función de la increible demanda, el bajo presupuesto existente y los mas de 1000 millones de personas que viven aquí y se desplazan constantemente.




En el interior de los vagones, al menos en la clase Sleeper, los compartimientos están abiertos y se componen por unidades de seis camastros enfrentados, tres a cada lado, de los cuales los dos del medio son abatibles. Enfrente de cada uno, al otro lado del pasillo, hay otros dos camastros, el de abajo transformable en dos sillones. Hay 6 por cada vagón, y un total de 48 camastros. En el medio hay una ridícula mesita y también existen percheros metálicos dispuestos en cogollos de tres donde pueden colgarse bolsos, ropa u otros enseres. Las maletas y mochilas grandes, la gente las mete debajo del camastro de abajo, aunque debido a la existencia de bandas organizadas que se suben en las estaciones a robar ( los vagones andan abiertos todo el viaje, incluso circulando a cualquier velocidad), es preferible atarlos con cadenas, o dormir sobre los mismos.




La mugre y la suciedad, están a la orden del día, como en el resto de lugares. Lo primero que pude ver nada mas subir la primera vez en Haridwar, fue como unos niños mutilados y harapientos limpiaban con sus propias ropajes y arrastrándose por el suelo, todas las marranadas que en el había depositadas. Todo, a cambio de unas miseras rupias que pedían con insistencia. Las paradas en las estaciones, son igualmente insufribles, debido a su frecuencia y los ruidos de gente subiendo y bajando, gritos de vendedores que se pasean constantemente ofreciendo chais, samosas, pakoras, agua, fruta, patatas, pulseras, llaveros y demás mercaderías, pero sobretodo, debido al repugnante olor a letrina. No es de extrañar que en los baños del tren, este ultimo aspecto se encuentre debidamente indicado, ya que se ruega a los pasajeros no hacer sus necesidades en las estaciones o cuando el tren este parado. Como es lógico, todo va directamente fuera. Aun así, pude ver estupefacto, como un ejercito de mujeres empleadas de limpieza, regaban las vías con agua en la estación de Chennai, limpiando o tratando de limpiar, toda la porquería que allí se acumulaba. Afortunadamente, los viajes son tan largos, que  existe tiempo de sobra para acostumbrarse a las lindezas de los trenes indios..




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